
Como la inmensa mayoría de las personas he utilizado toda la vida el sistema operativo de Windows en sus diferentes versiones. Y, por tanto, he estado años familiarizándome con productos de la firma Microsoft como el Office. Sistemas operativos como este necesitan también del uso de antivirus y spywares para salvaguardar la seguridad del equipo asi como otros programas de diferente calado según las necesidades de usuario.
Por estas razones comencé utilizando el navegador Internet Explorer incluido en Windows. Para equipar totalmente el ordenador siempre he tenido que dotarlo de programas de grabación, visualización, fotografía o administradores.
Pero hace tres o cuatro años mi relación con el ordenador y los monopolios empezó a cambiar. El incio, el primer paso, se dio con un cambio sutil pero muy relevante; desechar Internet Explorer por el intrépido Mozilla Firefox. Debo reconocer que me enganché a este navegador desde el primer momento. Rápido, elegante y lleno de aplicaciones me satisfacía enormemente. Poco a poco fui sustituyendo programas de grabación como el Nero por otros de libre licencia que realizaban el mismo trabajo a coste cero.
A veces, por la universidad, escuchaba a más de uno hablar de unix, linux... Palabras que tenía asociadas a sistemas operativos imposibles diseñados por y para “nerds” y “frikis” de la computación. Cosas de hackers pensaba. Pero es evidente que en esta vida no hay nada como la información. Hace un par de meses decidí quitarme muchos fantasmas de encima. En internet hay de todo y buscar información es tan fácil como teclear aquello que buscas. Comencé a leer sobre los inicios de Unix, la plataforma GNU, la fundación FSF o el núcleo Linux. Bajo linux observé la existencia de diversos sistemas operativos (ubuntu, debian...) que debían su nombre a la comunidad que los mantenía y los daba soporte. Leí que un sistema muy amigable basado en linux era Ubuntu (mantenido por Canonical). Totalmente gratuito me decidí a instalarlo (ni 20 minutos) y debo reconocer que llevos un par de meses sin utilizar Windows ni ningún programa de la familia MS. Ahora trabajo con un sistema totalmente personalizable donde disfruto gratuitamente de una gran cantidad de programas gratuitos de calidad. No necesita ni antivirus ni spywares (porque es seguro) y tiene sus propias herramientes de seguridad y control. Debo reconocer que estoy encantado y que, como muchos, vivía engañado por una mentira que yo mismo había creado sobre Linux. Ahora bien, si tus necesidades laborales dependen del uso de programas como el AutoCad se hace necesario el uso de Windows. Si estos sistemas operativos son gratuitos y disponemos de cientos de aplicaciones gratuitas, ¿porqué Microsoft copa el 90% del mercado? Palabra de un Exmicrosoftizado.


